lunes, 30 de marzo de 2009

La ley de la jungla


Una avalancha de energía se apelotona en el centro mismo de la creación. Asi, la energía retrocede ante el progreso y sus promocionadas hazañas...

El juego es bastante complicado, pero tiene solamente dos reglas.

Regla numero uno: “No mataras”. Esto se refiere a que no se puede matar, lo único que se puede hacer es hacerle el mal a los otros.

Regla numero dos: “No dejaras que te maten”. La explicación de esta es un poco mas complicada, no tenes que dejar que te maten, tenes que hacer todo para sobrevivir. Los que pensas que son tus amigos son tus peores enemigos, los códigos se pierden, a algunos solo les importa hacer el mal, y todos juegan su propio juego. ¿quién llegara al final? ¿el mas fuerte o el mas inteligente? ¿quién ganara?

Los mas débiles física y mentalmente solo les importa estar, si pierden, mala suerte, les va a importar muy poco. Los mas fuertes luchan por su vida, pero solos, cada uno por su lado. Todos estan a la defensiva, nadie quiere atacar por miedo.

Van quedando pocos, y que les queda? Salir a la cancha y poner todo.

Llega un punto que no saben que hacer, se cansan de estar solos y necesitan buscar aliados. En ese momento empieza a notarse quien es mas inteligente, quien busca mejor a sus amigos o los que van a ser sus amigos ahora. Se forman grupos que aglutinan personas, lo importante es ser muchos, si los integrantes del grupo tienen poder y son referentes para los otros mucho mejor, así se los puede convencer de sacar a gente del juego, sacar a gente del medio, para poder hacer lo que uno quiere, y así llegar a la cima.

No importa si el que llego al poder sea el que quieren todos, a nadie le importa. Supuestamente gano el mas inteligente, o el mas poderoso, pero ¿gano? ¿o los demás perdieron?

Conciente del gran fracaso el hombre reacciona y decide salvar a la especie de si mismo...

Me cortaré los huevos y llegará la paz??? No Jamas!!!

Las cartas estan echadas, solo queda jugar la partida y decidir por lo que se quiere.

Basta de esa mierda...

lunes, 23 de marzo de 2009

Entrevista a Norman Briski

“El teatro es un juego infantil”


El actor explica como empezó su pasión por este arte, y porque lo eligió entre las distintas ramas de su profesión, además de sus objetivos para hacer teatro y las enseñanzas que esto le deja. Y cuenta sus impresiones sobre el cine y la televisión actual.



El cambio es fuerte al entrar al Teatro Calibán, el último punto de la propiedad horizontal ubicada en México 1428. El oscuro pasillo, lleno de viviendas, que conduce hacia ahí, sirve para aclimatarse al cambio de pasar del ruido de la calle y la velocidad en que se vive afuera, al ambiente cálido, tranquilo y amigable del lugar, que creó Norman Briski para dar clases y dirigir sus obras.

Un chico sentado en el escritorio de recepción, acompañado por dos personas acostadas en el suelo que esperaban para empezar la clase, amenizaban su tiempo con una ronda de mate y galletitas. “Siéntense en los banquitos que debe estar por llegar el jefe”, dijo el del escritorio, cuando Norman Briski se asomaba por la puerta, para pronto desplomarse en una silla.

Después de diez minutos, que le sirvieron para que le cuenten todas las novedades y para hacer unos llamados pendientes, el actor se dispuso a arrancar la entrevista. “Vamos adentro de la sala, que acá va a ser complicado, ya viste el revoloteo que hay todo el tiempo.”

- ¿Qué es este teatro para usted?

- Es mi lugar en el mundo. Este espacio es el laboratorio, el lugar de la experimentación, el lugar que no me van a venir a joder. Tendría como malo cierta incomodidad y como bueno que hacemos lo que queremos, y hacer lo que querés es muy difícil. Acá tenemos lugar para 40 personas, y me parece que es muy lindo, divertido y experimental. La verdad no nos importa no tener una convocatoria más grande, porque me parece que se distorsiona el sentido, las maneras, las búsquedas estéticas.

- ¿Y esas cosas son la base de lo que usted piensa que es el teatro en general?

- Eso y vivir las contradicciones, porque yo hago esto más que ninguna otra cosa, pero de pronto hago algo de televisión para saber donde estoy. El teatro es un juego infantil. Con una gran cantidad y calidad de sofisticaciones. Este es el lugar mas intenso de los juegos.

Briski, que en su larga trayectoria actuó en innumerables obras, cuenta que eligió ese ámbito como su lugar, porque es más barato que la tele y el cine. Y agrega: “Para jugar no necesitamos plata. Para mi, cine, teatro y televisión, es lo mismo en términos de mi trabajo. Y acá tenés el mismo juego de la intensidad, pero se puede hacer sin plata”.

Pero en su carrera como actor, también se dedicó a otras cosas. Aunque ahora este alejado del cine, actuó en muchas películas, entre las que se encuentran las conocidas La fiaca y La guita. “Esas eran películas lindas. El cine así como esta hoy tiene varios problemas. Nadie va al cine ya, es un hecho heroico hacer una película, y en general el cine argentino en cejijunto. Es un cine retorcido. Me parece que las películas nacen en la cabeza y quedan ahí, no tienen cuerpo”, sentencia.

También incursionó en televisión, y hasta hace poco hizo algunas apariciones en lo unitarios Mujeres Asesinas y Cuentos de Fontanarrosa. Briski sostiene que la tele es un bodrio porque esta en manos de la gente con plata, y es un medio industrial. “Como medio me encanta. Si me dieran a mí un estudio hago desastres”, suelta entre risas.

A sus setenta años, Briski piensa cada pregunta para dar la respuesta adecuada. Con gran melancolía recuerda los comienzos del peronismo: “Era fantástico. Yo nunca vi un pueblo mas lindo, más feliz y mas contento en toda mi vida”. Pero recalca que ya no se siente peronista, y que este gobierno es de un capitalismo “atroz y obsecuente”.

Cuando habla de cómo lo marcaron sus raíces en su carrera destaca dos puntos: el Río Paraná en su Santa Fe natal, y cuando se mudo a Córdoba. “Santa Fe era poco dinámico, pero el Paraná era fabuloso. Y Córdoba fue un punto de inflexión para mí. La escuela industrial fue un gran impulso”.

Pero Briski vuelve siempre a su pasión por las tablas. Explica que su mamá le hacía cerrar la boca cuando veían óperas, y que cuando era chico iban artistas a su casa todo el tiempo. “Mi viejo tenia un negocio a la vuelta de un teatro, y se había hecho amigo, entonces yo entraba gratis. Me he pasado por lo menos cuatro o cinco años yendo casi todos los días. Yo veía teatro y se me caía la baba”.

- ¿Ahí empezó su pasión por este arte?

- No me daba cuenta, yo era apasionado por todo. Yo soy técnico electromecánico, me recibí de la escuela industrial. Tengo noción técnica, entonces me puedo manejar en el teatro con practicidad. Se combinó muy bien, tener nociones técnicas es muy necesario. Y yo me atrevo a hacer innovaciones. Y ahora con la dirección, innovo mucho más. Pero mi pasión no se donde arrancó.

- ¿Qué enseñanza le deja el teatro?

- Es el lugar, como actor, mas intenso de los juegos. Como pescar o ir al río, un lugar muy intenso. No se si es comparable con las intensidades del amor, del afecto y de las vinculaciones. Si me preguntan cual va primero, si mi vida artística o amorosa, sin duda que no haría una sin la otra. Me puedo aventurar a algo, si tengo algo esperándome y algo que voy a compartir. Sino, no tengo ganas de ir a pescar, ni de venir al teatro.

- ¿Cual es su objetivo arriba del escenario?

- Mi objetivo es jugar y que me dejen jugar. Me preocupo porque mucha gente quiera jugar y pueda jugar. Soy de verdad, vocacional con lo solidario. No es que me proponga, soy solidario al natural.